El choteo, emplear ese mal nacional para edificar
Fernández de Castro[1] a fines del siglo XIX planteó: La impresionabilidad y el pesimismo; el personalismo asociado a la parejería y la falta de respeto a todo lo que merece veneración, son los componentes de ese comportamiento festivo y frívolo que se da en llamar cubaneo. Fernando Ortiz, en 1906 escribió: Es la desgracia criolla. Nos burlamos de todo, no con la sonrisa volteriana de un escéptico, sino con la carcajada estúpida de la ignorancia vanidosa[2].


























