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Para un ejercicio de pensamiento convocado por Díaz-Canel: mercado y Acopio en Cuba

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Para un ejercicio de pensamiento convocado por Díaz-Canel: mercado y Acopio en Cuba

Junio 22, 2020 - 09:40

El desabastecimiento y los altos precios de los productos del agro, resultados de la incapacidad productiva del modelo cubano, se agudizaron desde finales de 2015.

En respuesta al llamado del presidente cubano Miguel Díaz-Canel "Por un ejercicio de pensamiento que transforme al país", expuse en los dos trabajos anteriores mis opiniones acerca de la agricultura y de la clase media. Con el presente respondo a otro de sus planteamientos: si a algo tenemos que ponerle todo el pensamiento y llevarlo a una concepción distinta a la que hemos venido haciendo, es a la producción de alimentos; que los actores económicos que participan en ella lo hagan sin obstáculos, para depender cada vez menos de la importación.

Si lo que se ha venido haciendo no ha dado resultados, habría que preguntarse, ¿qué se ha hecho mal y/o que se ha dejado de hacer?. Ante la pregunta se alzan dos factores relacionados: El mercado y Acopio.

El mercado

El mercado no lo engendró el capitalismo. Surgió, de forma natural, de la especialización en la producción de alimentos en los albores de la humanidad. Primero con la separación entre agricultores y ganaderos, seguido de éstos y los oficios, hasta el surgimiento del mercader especializado en el intercambio. Por tanto, el mercado es una forma de relación social donde diversas personas con necesidades, dinero, productos y servicios se encuentran para el intercambio, es efecto y a la vez causa del progreso.

El mercado es tan necesario que cuando se le suprime, reaparece reverdecido como mercado negro, con las consiguientes deformaciones. De ahí que lo útil de permitir su existencia y acompañarlo con las correspondientes normas jurídicas.

El Secretario General del Partido Comunista de Vietnam, Nguyen Phu Trong, en la conferencia dictada en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, en abril de 2018, expresó: "Ya tenemos un mercado y no podemos prescindir de él. Con el rechazo ideológico y el acoso burocrático lo colocamos en una situación en que no funciona para el bien de la sociedad y el hombre, sino que se vuelve en su contra".

La libre concurrencia de productores y consumidores es un factor decisivo para el crecimiento de la producción, para la diversificación de los productos y para la calidad de los mismos. Cuando se suprime esa libertad, se elimina el interés de las personas por el resultado y repercute en la cantidad, calidad y diversidad de la producción, hasta terminar en la caricatura que son hoy en Cuba los productos sin calidad llamados “de población”. Sin embargo, el Partido Comunista, a pesar del retroceso sufrido, sigue apostando por que la planificación y no el libre mercado sea el rasgo distintivo de la economía.

Acopio

Acopiar es acumular. Se acopia lo que se produce. De ahí la relación genética entre acopio y producción.

Como ambas esferas (producción y el comercio) fueron monopolizadas por el Estado, desde los primeros años de la revolución lo producido se distribuía directamente por las autoridades. Las insuficiencias, tanto en la producción como en la comercialización, obligaron a permitir los mercados libres campesinos. Sin embargo, la intolerancia ante la existencia de los mercados libres condujo a su eliminación. En su lugar, en 1986 se crearon las empresas provinciales de Acopio, que formaron la Unión Nacional de Acopio, con potestad para decidir lo que el campesino tenía que sembrar, la cantidad, el precio de compra y la obligatoriedad de entregar casi la totalidad de lo producido.

Acopio es la versión moderna de la Real Factoría de La Habana, un monopolio denominado "Estanco del Tabaco", implantado en Cuba en 1716, que impuso un precio fijo de compra del tabaco en rama y prohibía vender el sobrante, lo que afectó la principal fuente de ingresos de los vegueros; razón por la cual los vegueros ocultaban una parte de la producción para venderlo a particulares. Hoy el Estado actúa de forma similar. El productor tiene que vender casi todo lo que produce a la Factoría, o a Acopio, al precio que éste establece, mientras los productores venden por detrás una parte de la producción para compensar los bajos precios impuestos. El efecto: la disminución de la producción.

Después de 2008, se flexibilizaron algunas restricciones. Los productores pudieron comercializar directamente una parte de sus productos, lo que, naturalmente, debilitó el papel de la Unión Nacional de Acopio y condujo a su eliminación en 2014.

El desabastecimiento y los altos precios de los productos del agro, resultados de la incapacidad productiva del modelo cubano, se agudizaron desde finales de 2015. En 2016, el segundo secretario del Partido Comunista achacó los altos precios y la escasez a los intermediarios privados. Comenzó de nuevo el retroceso. Acopio se recuperó hasta convertirse en la actividad rectora de la compra y comercialización de productos del agro. Y en 2019 pasó a ser una "Organización Superior de Dirección Empresarial", subordinada al Consejo de Ministros y atendido por el Ministerio de la Agricultura.

El objetivo declarado de este Grupo Empresarial es incrementar la contratación, recogida y distribución de lo producido, realizar el pago a los productores, y realizar el balance para enviar las producciones hacia los destinos aprobados en la contratación. El objetivo no declarado es acopiar todo lo que se produzca, al precio y las condiciones impuestas desde el monopolio, para garantizar la meta trazada de 30 libras per cápita de viandas hortalizas y frutas.

Para esas funciones cuenta con centros de Acopio, mercados concentradores, plantas de beneficio y medios de transporte. Sólo en 2019 recibió 72 camiones nuevos con 54 remolques, 12 equipos especializados para recolectar en las montañas y más de 160 tractores.

Acopio es una viva expresión de la naturaleza monopólica del Estado cubano para impedir la participación directa y libre de los productores o intermediarios en la comercialización, y evitar la concentración de riquezas en manos privadas para que no se forme una clase media nacional independiente.

En 1959, Fidel Castro anunció un programa que mediante el que aumentaría notablemente la producción agrícola, se duplicaría la capacidad de consumo de la población campesina y Cuba borraría su pavorosa cifra de desempleo crónico, logrando para el pueblo un nivel de vida superior al de cualquier otra nación. El 21 de diciembre de 2013, Raúl Castro, ante el empeoramiento de la escasez y los altos precios, expresó más o menos lo siguiente: Tenemos que hacer algo, hacerlo ya, mañana mismo, aunque nos equivoquemos. Hoy, a 61 años de 1959, el desabastecimiento es generalizado.

Por tanto, en respuesta al "ejercicio de pensamiento" convocado por el actual presidente, para que los actores económicos participen en la producción sin obstáculos, se impone una reforma estructural que propicie lo que hoy está ausente: eficiencia productiva, interés y creatividad, algo inalcanzable en ausencia de mercados libres y en presencia del monopolio de Acopio.